Emilio Grasso, professeur de missiologie, évoque la figure missionnaire de Baba Simon. Contemplatif en action, dont la foi en l'homme toute centrée sur Jésus-Christ est le ferment d'une libération intégrale. Cet article en espagnol résume ici un article paru dans diverses revues missionnaires.

 

 

Baba-Simón: Nuevo rostro de la misión en Africa

Emilio Grasso

Paraguay Misionero n° 178 (2002) 6-8

 

BABA Simón puede ser considerado coma et primer sacerdote misionero del Camerún. EI primero que, siguiendo las huellas de Abrahán, deja su tierra, su familia, su cultura, su Iglesia local, para dirigirse bacia una tierra lejana donde se transformarà en padre de su pueblo.

Simón Mpecke nace en 1906 en Log Batombé, un pueblo en la densa foresta del sur del Camerún.

Terminados los estudios primarios en la escuela de la misión católica de Edea, Simón Mpecke, después de haber trabajado durante algunos anos como maestro, entra en et Seminario en 1924.

En 1947, casualmente, el abbé Simón Mpecke lee un artículo por medio del cual se entera de la existencia de poblaciones paganas en el norte del Camerún, los Kirdos, que se habían quedado vinculados a las religiones tradicionales.

La lectura de aquel artículo fue el acontecimiento que marcó la vida de Simón Mpecke. Desde entonces, según su mismo testimonio, nace una gran simpatía por aquellas poblaciones. Sucesivamente, bajo pedido de Monsenor Plumey, el abbé Simón Ilega a Tokomberé donde se ha instalado ya el doctor Joseph Maggi para fundar un hospital.

 

EL ABBE MPECKE SE TRANSFORMA EN BABA SIMON

 

En Tokomberé el abbé Mpecke Simón se transformó en Baba Simón, porque en él se cumplió la promesa de Dios a Abrahán y su éxodo, su misión, hizo posible et nacimiento de un pueblo.

Baba significa papá, patriarca, sabio, guía, un nombre inventado para expresar la intimidad de la relación, derivado de la cultura de los pueblos del Sahara. Y todos, varones y mujeres, adultos y niños, Kirdos y Musulmanes, todos lo llamaban espontáneamente Baba.

Podemos decir que Baba Simón ha tenido fe en el hombre. Y esta fe suya era una sola cosa con su fe en Dios.

Así atestigua un operador sanitario de un pueblo de Tokombére : "Baba Simón veía en cada uno de nosotros et rostro de Dios. Para él nosotros eramos encarnaciones de la divinidad. Más alla de nuestras tribus, de nuestros idiomas, de nuestras razas y de nuestras religiones, el veía en nosotros a hijos de Dios".

Los testimonios acerca de Baba Simón, hombre de oración, están concordes. La oración era su vida y su vida era una oración. Fiel al breviario, al rezo del rosario, a la lectura espiritual, a la Misa cotidiana.

La intensa y profunda relación con Dios vivida por Baba Simón en él era inseparable del amor al pueblo.

Una sola pasión animaba a Baba Simón : dar Jesucristo a los Kirdos. Al aprender a conocer a los Kirdos, a estimarlos y amarlos, él quería vivir de Jesucristo entre ellos, con la espera de que se habrían acostumbrado a su mensaje que un dia, tal vez, habrían aceptado.

Fundado sobre la certeza de que el hombre está creado a imagen y semejanza de Dios, Baba Simón pensó que fuese urgente dar a los Kirdos los instrumentos para liberarse de toda esciavitud. Liberar a los Kirdos dé las montañas quería decir ensenar a salir de sus propias miserias y entrar en la vida cristiana.

A él le competía dar los instrumentos y Ilamar.

"Lo restante -decía- lo que es principal, es decir la conversión, pertenece a Dios. Nuestro rol se reduce a aquel del sembrador. Tenemos que trabajar sin preocuparnos del éxito".

 

LOS INSTRUMENTOS DE LA LIBERACION

 

Por largo tiempo et gobierno colonial había intentado hacer bajar a los Kirdos de las montanas y escolarizar a la población, pero todos los intentos encontraron siempre una firme oposición. El hombre de las montañas resistió a todos los intentos, que se consideraban corno una agresión cultural que no tenía en cuenta la identidad del pueblo.

También Baba Simón insistió sobre la importancia de la escuela. Pero, él comprendió, después de los primeros fracasos, que era necesario conquistar antes de todo la confianza de los Kirdos. Esto es posible en el conocimiento recíproco, en la presencia continuada en medio del pueblo, allá donde él vive, sufre, ama, trabaja, reza.

De aquí nació aquella que fue llamada "la escuelabajo el árbol". Una escuela delante de los ojos de todos, en el corazón de la vida de los Kirdos.

"Ustedes saben... -decía Baba Simón- la escuela es toda la vida. Ella es una llave passe partout puesta a vuestra disposición. Cuando les haya donado mi Ilave, yo no estaré más alla para decirles pasa por aquí, pasa por alla. ;Ay de mi si quisiese influenciarles ! porque, en este caso, ustedes abrirían necesariamente otra puerta".

En el centro de su anuncio esta siempre Jesucristo : "Jesucristo -decía Baba Simón- es el agua limpia. Dios no ha creado el agua sucia. Es el hombre quien la ha dejado ensuciar. El trabajo porla salvación del hombre consiste en hacerla limpia".

Baba Simón murió el 13 de agosto de 1975 en Edea, después de una estadia sanitaria en Francia, lejos de Tokombéré, sin haber potido ver de nuevo a sus Kirdos.

En el misiôn y contemplación se unieron en el mismo acto.

Pocos rneses antes de morir escribia estas notas : "Todo lo que me rodea respira a Dios. Todo el universo es un hogar de vida. Para ponerse delante de Dios, no se tiene que imaginarlo en otro lugar sino en riosotros donde El está, en nuestra acción donde Él actua, en nuestro prójimo donde Éi vive. Al morir, nuestro cuerpo sera sepultado en la tierra de Dios donde se marchitará en Dios y se despertará en el Océano de la Vida Eterna... !Creer es tomar conciencia de la Vida... en Dios"!

El proceso diocesano para la beatificación de Baba Simón ha obtenido ya el nulla osta de la Santa Sede.